Aplicacion y funcion de los plasticos y polimeros en circuitos

Polímeros utilizados en aparatos electrónicos

El plástico se utiliza en casi todos los sectores, por ejemplo para producir envases, en la construcción, en los textiles, los productos de consumo, el transporte, la electricidad y la electrónica y la maquinaria industrial.

En el Reino Unido se registran cada año más patentes de plásticos que de vidrio, metal y papel juntos. Los polímeros son objeto de constantes innovaciones que pueden contribuir a revolucionar las industrias. Entre ellas se encuentran los polímeros con memoria de forma, los polímeros que responden a la luz y los polímeros auto-regenerativos.

El transporte rentable y seguro de personas y mercancías es vital para nuestra economía. Reducir el peso de los coches, los aviones, los barcos y los trenes puede reducir drásticamente el consumo de combustible. Por ello, la ligereza de los plásticos los hace muy valiosos para la industria del transporte.

Los plásticos se utilizan en una creciente gama de aplicaciones en la industria de la construcción. Tienen una gran versatilidad y combinan una excelente relación fuerza-peso, durabilidad, rentabilidad, bajo mantenimiento y resistencia a la corrosión, lo que hace de los plásticos una opción económicamente atractiva en todo el sector de la construcción.

Composición de plástico

La electricidad impulsa casi todos los aspectos de nuestra vida, en casa y en el trabajo, en el trabajo y en el ocio. Y en todos los lugares donde encontramos electricidad, también encontramos plásticos. En la cocina, están los aparatos que ahorran trabajo y sin los cuales no podríamos estar; lavadoras, hornos microondas, hervidores.

En el salón está la televisión, el vídeo o el equipo de música, mientras que en el trabajo, podemos utilizar un ordenador. un fax o un teléfono. Los plásticos hacen posible el progreso, haciendo que los productos eléctricos sean más seguros, más ligeros, más atractivos, más silenciosos, más respetuosos con el medio ambiente y más duraderos.

Los plásticos se dividen en dos grandes categorías: los termoplásticos, como el polietileno, que pueden fundirse repetidamente y volver a moldearse, y los termoestables, como la urea formaldehído, que, una vez fraguados, no pueden volver a fundirse, por lo que son adecuados para aplicaciones en las que se produce calor. La industria británica del plástico da trabajo a unas 200.000 personas y factura más de 13.000 millones de libras al año. En 1992 se utilizaron 367.500 toneladas de plásticos para aplicaciones eléctricas y electrónicas.

Para qué se utiliza el plástico

Plastrónica: la palabra apareció por primera vez hace menos de una década. Tras las épocas de la electrónica, la microelectrónica y la digital, ahora llega el momento de esta nueva disciplina que no deja de evolucionar y ganar importancia. Mezcla inteligente de electrónica y plástico, el objetivo de la plastrónica es integrar las funciones eléctricas en objetos tridimensionales de plástico moldeados. En definitiva, se trata de hacer más inteligentes los objetos de plástico. Para lograr este elevado objetivo se utilizan diversas técnicas, y una de las más extendidas consiste en grabar circuitos electrónicos mediante un láser. Esta es la verdadera revolución que promete la plastrónica, ya que, hasta la fecha, los objetos de plástico se utilizaban principalmente con fines mecánicos o estéticos. La aparición de los objetos conectados cambió el panorama. La plastrónica tiene ahora muchas aplicaciones no sólo en el ámbito de la telefonía y los objetos conectados, sino también en los salpicaderos de los vehículos de motor.

¿Por qué se llama a esto una revolución? Los plásticos y la electrónica han sido durante mucho tiempo socios en varios esfuerzos. La famosa tarjeta chip, que se inventó en 1974, ya estaba compuesta por un microprocesador de silicio, unido inicialmente a una base, hecha de fenol-formaldehído, más conocida bajo el nombre de baquelita. Hoy en día, las tarjetas se fabrican a partir de un conjunto de varias capas de cloruro de polivinilo, también conocido como PVC. Los circuitos impresos flexibles, también conocidos como circuitos flexibles, también existen desde hace varias décadas. Suelen utilizarse para conectar dos componentes móviles de un dispositivo electrónico. Para ello, los circuitos electrónicos se encapsulan en láminas de poliamida. Lo mismo ocurre con los chips RFID (identificación por radiofrecuencia) que permiten identificar cualquier objeto a distancia. Este último chip es especialmente apreciado por los trabajadores de la logística y a menudo se encuentra moldeado directamente en cajas y cajones de plástico.

Aplicación de los polímeros en el ámbito médico

El tereftalato de polietileno es un polímero termoplástico con excelentes propiedades físicas y químicas. La producción mundial de PET será de aproximadamente 74 millones de toneladas a finales de 2020, y la mayor parte de su producción se destinará a botellas de agua y envases de alimentos o bebidas (Danso et al., 2018). En concreto, en 2015 se produjeron más de 480.000 millones de botellas en todo el mundo, cifra que se prevé que supere los 580.000 millones en 2021 (Choudhary et al., 2019). A pesar de que el PET es un polímero totalmente reciclable, menos del 28% de las botellas de PET se reciclaron en Estados Unidos en 2018, mientras que el 57% de las botellas producidas se eliminaron en vertederos (Statista, 2018).

El PS se utiliza ampliamente sobre todo en los envases, la medicina y la electrónica. La producción mundial de PS representa casi el 4% de la producción total de plástico, con una producción anual en 2016 de aproximadamente 14,7 millones de toneladas (PlasticsInsight, 2020). El PS se considera un material barato, resistente al calor, ligero y resistente y se utiliza principalmente en forma de poliestireno expandido (EPS), poliestireno extruido (XPS) -o espuma de poliestireno- y poliestireno de alto impacto (HIPS) (PlasticsInsight, 2020). La degradación de los residuos de PS puede tener lugar mediante varios métodos fisicoquímicos, como la foto-oxidación, la oxidación con peróxidos y metales traza y la descomposición química. Aunque estos métodos pueden descomponer el poliestireno hasta en un 70-90% (Savoldelli et al., 2017), a menudo utilizan reactivos químicos que, a su vez, pueden tener un impacto medioambiental negativo, sobre todo cuando se aplican para procesos a gran escala.

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